Juegos de Vida: «Corazón de mujer»

La Corporación de Deportes de Colina fue creada el año 2016, producto de la importancia prioritaria que le otorgó al tema el Alcalde Mario Olavarría.

Durante la última década, la Municipalidad de Colina, a través del DIDECO, había comenzado ya una gestión progresiva relacionada con el deporte comunitario. En esta misma década surge la alianza con la Fundación Ganamos Todos, sociedad que ha perdurado fructíferamente en el tiempo, compartiendo y ejecutando variadas iniciativas en torno al deporte.

Luego de que los creadores de la Corporación, entre ellos Bruno Gatinni, Eduardo Herrera, Patricio Soto, Mariana Navarro e Isabel Valenzuela hicieran realidad este proyecto, la actividad física se ha multiplicado en la comuna de forma admirable. En su diario de vida figuran recreos entretenidos, talleres de nado sincronizado, torneos de fútbol interescolares, viajes a competencias internacionales, entre otros.

Isabel en inauguración cancha San Miguel, Colina 2018.    Isabel junto a equipo de vóleibol Pucalán, Austria 2018.

Isabel Valenzuela Ahumada, Asistente Social y su Directora Ejecutiva desde el comienzo, asegura:

-Sabíamos que las políticas deportivas tenían que cobrar mucha mayor fuerza en la comuna, conociendo los índices de sedentarismo y obesidad que existe en el país. Por eso- agrega- nuestra amistad con Ganamos Todos ha facilitado la expansión del impacto de nuestras actividades. Ahora podemos llegar a mucha más gente y a lugares que nunca imaginamos alcanzar. Sin duda ha sido un respaldo importante. Y queremos seguir llegando a más lugares.

Ya había trabajado en diferentes departamentos de la Municipalidad de Colina, tales como Vivienda u Organizaciones comunitarias, hasta enfocarse completamente en la gestión y administración deportiva. Su auténtica inspiración por ayudar a los demás se demuestra gráficamente al caminar junto a ella por las oficinas de la corporación, pues no dejan de acercarse para saludarla con un afecto inocultable.

Isabel junto a sus hermanos María José y Felipe.    Isabel junto a su hermano Felipe y su madre Isabel Ahumada, 1985.    Isabel Laguna Aculeo 2004.

Isabel tuvo el privilegio de viajar por tres años consecutivos a Irlanda del Norte, acompañando a la Selección Sub 15 de Colina para disputar la SuperCup NI, el año 2016, 2017 y 2018, y a los United World Games en Austria, junto al equipo de vóleibol femenino, en su primera versión del año pasado. Ha conformado un vínculo humano estrecho con estudiantes y apoderados que ha logrado perdurar en el tiempo. Su intensa experiencia con organizaciones extranjeras le ha permitido aprender nuevos métodos para aplicar en nuestro país y aspirar a llevar a cabo certámenes cada vez con mejor calidad.

Su interés por el servicio social fue manifiesto desde su etapa escolar, donde fue  vicepresidenta del centro de alumnos y encargada de acción social por dos años. Gracias a ello recorrió durante muchas semanas, cada martes a las cuatro de la madrugada, sectores de la capital repartiendo desayuno a personas en situación de calle.

Isabel junto a sus sobrinas María Gracia y Pascuala.

Hija de padres separados, don Felipe Valenzuela e Isabel Ahumada, Isabel debió enfrentar el fallecimiento de su hermana mayor, María José, cuando tenía tres años de edad. No tiene mucha memoria al respecto, pero al contemplar fotografías familiares y encontrarse con ella en la escenografía de algunos sueños, ha conseguido retener de cerca su recuerdo.

-Es una mujer muy preocupada por el resto- asevera su único hermano, Felipe- Vibra con todo lo que hace. Se entrega por entero a su trabajo, y en ese afán de tenderle una mano a los demás me incluyo, ya que siempre he sentido su respaldo respecto al cuidado de mis tres hijas.

Don Felipe, su padre, un hombre de palabras justas y necesarias, comenta:

-Es tremendamente cariñosa. Eso sí, no siempre fue estricta y metódica. Cuando chica era bastante desordenada.

Ese reconocido afecto, podemos apreciar, es un rasgo distintivo que se repite en todas las relaciones de Isabel. Y es un afecto que trasciende la piel. Un afecto que va más allá de un beso o un abrazo. Es el cariño que concede una segunda oportunidad, que se queda a acompañarte en el frío, que te ofrece una taza de café. Que te escucha con atención, que te contiene y que te anima. Que te levanta y te empuja. Que te rescata.

Es el cariño, tan representativo, vasto y visceral, de ese toque mágico llamado mujer.