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Juegos de Vida: “De vuelta a la cancha”

HOLA

Imagen Noticia Matías disputando su primera fecha contra el Colegio Las Palmas. Molina rumbo a Islandia 2019.

Tiene doce años, vive en Lontué. Cursa Séptimo Básico en el Liceo Bicentenario de Molina con promedio académico de 6,0. Una hazaña destacable, teniendo en cuenta el duro 2018 que tuvo que atravesar.

Lo percibimos sonriente en la inauguración del torneo clasificatorio de fútbol Sub 14 de Molina Rumbo a Islandia 2019, donde se presentaron los distintos equipos que participarán por alcanzar este maravilloso viaje, desfilando ante el público presente y las autoridades, miembros de un trabajo asociado entre la Municipalidad de Molina y la Fundación Ganamos Todos.

Matías siendo entrevistado en su debut del Torneo clasificatorio Molina rumbo a Islandia 2019.

-Mi hijo es una persona muy sensible, alegre y buen amigo.- Comenta su madre, Leslie González quien también es presidenta de una escuela de fútbol de Lontué.

Matías Rodríguez González, el segundo de tres hermanos, recientemente ha construido un capítulo en limpio de su vida. Esta vez sus llamas internas se agitan con más intención, pues tanto él como el resto de sus compañeros comparten el sueño de ganar el campeonato y representar a su pueblo, provincia, región y Chile en una instancia internacional. Pero antes que eso, su motivación es el resurgimiento desde las tinieblas, ya que durante varios meses, en su establecimiento anterior, soportó incesantes ataques de bulliyng, incluso hasta el punto de causarle daños físicos.

Matías perdió el ánimo, no deseaba asistir a clases y le significó mucha dificultad comunicarle lo sucedido a su familia. Cayó en una profunda depresión que fue derivada a un tratamiento psicológico y que, hacia el final, propició su salida del colegio.

Es así como llegó, en marzo de este año, al Liceo Bicentenario. Un ambiente novedoso, donde fue bienvenido desde un comienzo con un inmenso cariño y donde recibió un respaldo incondicional por parte de sus profesores de deporte.

Su padre, Raúl Rodríguez, quien en alguna época tuvo el honor de formar parte de la Selección de fútbol de Lontué, asegura:

-Es un niño que, como deportista, ha demostrado ser muy empeñoso y comprometido que, ante cualquier circunstancia, es capaz de respetar al rival. Y, como sus hermanos también practican fútbol,- prosigue- solemos asistir a los entrenamientos en familia.

Matías junto a su familia, Argentina 2018.    Matías en pre-cordillera de Curicó, 2017.    Matías a los 8 años de edad, playa de Iloca 2013.

Quiere estudiar Kinesiología. Ahora, sin embargo, es el momento de divertirse. Su convicción instintiva de pasarlo bien compitiendo se trasmite hacia el resto del equipo. Piensa en grande pero no le teme a perder. No es lo más importante, según él mismo asegura, a pesar de llevar un antecedente sólido de campeonar en torneos de vóleibol, básquetbol y fútbol durante toda su joven carrera multidisciplinaria.

Abre una nueva realidad, un presente pujante. Un barco acercándose a tierra firme para reencontrarse con sus tesoros más preciados. El latido de su corazón bombeando con holgura, producto de aplaudible trabajo en equipo llevado a cabo entre sus amigos, sus profesores, sus hermanos y sus padres, quienes pavimentaron el camino para una estrella reluciente y  legarnos a todos una de las postales más hermosas que pueda concebir el ser humano…

La imagen de un niño que recupera la risa. La esperanza en su tono más prolongado. Los pies que se reintegran a jugar.

La imagen de un niño que vuelve a nacer.


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