Juegos de Vida: «Dulce Septiembre»

Hemos regresado a la luz del desierto a ofrecerles nuevas herramientas. La gente aquí se vuelve una con el deporte, invierten su tiempo y su apetito con las enseñanzas de nuestros profesores y la mayoría de ellos ya conoce nuestra historia de vida.

Principiando el agitado mes de septiembre, hemos vuelto para desarrollar esta vez capacitaciones en la disciplina del vóleibol. Actuando, como siempre, en conjunto con Codelco y Comdes, la ciudad de Calama se vuelca hacia la práctica intensa de la actividad física.

Docentes de varios establecimientos calameños participan de capacitaciones 2019.    Hombres y mujeres realizan talleres teóricos y prácticos de vóleibol.

Hemos recibido un gran número de asistencia. Cerca de treinta personas, distribuidas entre monitores, instructores y profesores de diferentes centros educacionales calameños, se presentan en la primera jornada, donde los guías Miguel Hölz y David Vásquez, ambos reconocidos entrenadores por la Federación Internacional de Vóleibol, dictan una inducción teórica acerca de contenidos básicos para, posteriormente, dirigirse hasta el bello y enorme gimnasio del recinto y así continuar con el desarrollo práctico de los talleres.

El lugar de encuentro es un recinto reconocido; corresponde al Liceo Cruz Martínez, cuyas instalaciones bien cuidadas igualmente expanden un espacio holgado para toda la comunidad escolar.

Profesor Miguel Holz aconseja a instructores finalizada la jornada.    Gran asistencia marca primera jornada de capacitaciones en Calama 2019.

No detenemos por unos instantes a presenciar la clase de nuestros profesores y, de alguna manera, nos conmueve como en tantas otras oportunidades las imágenes capturadas. Un estremecimiento que involucra algo más que el enérgico entusiasmo e interés de los participantes, algo más que sus inesperadas iniciativas y el afecto entregado.

Nos conmueve, como en el resto de los deportes que regamos por el mundo, verlos correr y saltar, escucharlos reír, sentirlos brillar, compartir la felicidad. Reunirse como hace tantos años en una cancha improvisada y entregarse, cual niños en festejo, a la alegría del juego que se niega a terminar.