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Juegos de Vida: “El valor de la derrota”

HOLA

Imagen Noticia Selección de vóleibol sub 15 femenino colegio San José de Chicureo.

Hace un año no imaginaron que llegarían a jugar la final del clasificatorio de vóleibol para los United World Games 2018, por eso la derrota, en un infartante tercer set definitorio ante el equipo Pucalán, no les hizo tanto daño.

Para la versión 2019, las mismas integrantes del equipo sub 15 del colegio San José de Chicureo se prepararon mejor. Con más experiencia y conocimiento, se presentaron a participar por su revancha afirmadas de una gran seguridad.

Yudien Oviedo, su entrenador en ambas oportunidades, relata:

-Nos preparamos mucho para esta competencia. En alguna ocasión, incluso, tuvimos que entrenar bajo la lluvia. Las niñas cuentan con una gran red de apoyo por parte de los apoderados. Aparte de un equipo, como pueden ver, somos una familia.

Equipo de vóleibol San José 2019.

Ahora no era una sorpresa. Querían alcanzar nuevamente la final y así lo consiguieron. Abrieron paso hasta la fresca tarde del 25 de abril, donde debieron enfrentarse a las mismas rivales de la versión anterior, también más maduras y mejor preparadas. Sería, sin cuestionamientos, un partido de lujo, un cuadro para la leyenda.

Luego de dos intensos sets, cayeron por segunda vez consecutiva, resultado de algunos errores tácticos, ansiedad y cierto grado de exceso de confianza, según confirman sus propias jugadoras en una valorable autocrítica.

Dominga Rosas y Amelia Olmedo, junto a la capitana María Paz Puelma, están de acuerdo cuando se refieren al momento.

-El año pasado no conocíamos a los equipos, no sabíamos que podría suceder. Esta vez, en cambio nuestro objetivo fue desde un comienzo llegar a la final- aseguran- Pero cuando la jugamos, nos dimos cuenta que no lo habíamos hecho bien, cometimos varios errores, estábamos muy nerviosas.

Las tres practican esta disciplina desde sus primeros años de enseñanza básica.

Equipo San José recibiendo medallas de Segundo Lugar, Colina 2019.

Pese al duro golpe de una segunda eliminación en el último suspiro, enfrentándose a la frustración de contemplar las ilusiones apagadas por un brinco de realidad pura, las dignas contendoras que pusieron en jaque en dos oportunidades a las bicampeonas de Colina, sin poder evitar romper en un respetable llanto, se retiraron de la losa saludando de frente a sus rivales y recibiendo el aplauso del público. Retomaron sus entrenamientos de forma inmediata y recuperaron rápidamente el entusiasmo. De hecho, esa misma noche, disfrutaron una cena grupal en compañía de sus padres

Gonzalo Puelma, padre de María Paz, comenta:

-Felicité a María Paz por su gran esfuerzo y por alentar a sus compañeras. No haber podido ganar e dolió, por supuesto, pero no le costó dar vuelta la hoja.- Al mencionar al resto de las deportistas, agrega- Son niñas muy unidas, hacen un trabajo de equipo magnífico y veo que se apoyan siempre unas con otras.

Entrenador equipo San José, Yudién Oviedo    Jugadoras María Paz, Dominga y Amelia.

Sentados a un costado de la cancha de vóleibol, al interior de uno de los patios del colegio San José, observamos al grupo lleno de energía. Concentradas pero riendo mientras juegan con la misma dedicación de siempre. La juventud les devuelve generosamente el brillo a sus rostros. Son portadoras de un mensaje cautivador para miles de principiantes que comienzan a incursionar el mundo del deporte. Les demuestran, con el gesto y la actitud, el verdadero valor de la derrota. Que al jugar con espíritu, que al reconocer al rival, que al luchar con honor, que al reanimar la inspiración, que al aceptar nuevos desafíos y tomar la noble decisión de volver a empezar, cualquiera sea el marcador final del partido, se obtiene como prueba contundente la respuesta de que perder, en algunas ocasiones, también puede traer aparejada la gloria.


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