Juegos de Vida: “En las alas de Jordana”

El golpe más duro lo recibió Jornada cuando tenía seis años de edad. Sus padres, humildes pescadores de la Región del Bío Bío, salieron a trabajar un día para jamás regresar. Su embarcación naufragó y sus tres hijos, Pascual, Benjamín y Jordi, como la llaman todos, quedaron desde entonces al cuidado de sus tíos, Iris y Delfín.

Jornada Ayancán Huineo se crió junto a ellos y quienes ahora representan igualmente el papel de hermanos, Javiera y Alonso, en medio de un cariño inconmensurable. Javiera, de hecho, tiene su misma edad y han establecido un vínculo no sólo familiar, sino también de una bella amistad. Pues gracias al respaldo de esta prima hermana, Jordi ha logrado desarrollar mayor confianza frente al entorno que la rodea, dejando de lado paulatinamente su timidez, y valorando sus grandes capacidades.

Jornada junto a Iris y Javiera jugando fútbol 2019.    Jordana jugando por su equipo José Miguel Carrera 2018.    Jordana jugando por el Instituto Comercial de Puerto Montt, 2019.

Estudió hasta Octavo Básico en la Escuela Rural de Chayahué, donde solía participar en los recreos entretenidos del programa Jugamos Todos, impartido por Aqua Chile y nuestra entidad. Allí se destacaba, principalmente, por su habilidad en la disciplina del fútbol-tenis pero, más admirable aún, por su afán de atender y ayudar a sus compañeros de cursos más pequeños para realizar actividad física. Es esta una de sus grandes pasiones: relacionarse y dirigir la primera infancia.

Otra de sus grandes pasiones es el fútbol, pasatiempo que la ha acompañado desde los nueve años y que también ha contribuido a evolucionar la vida de esta joven sureña.

-En mi vida el fútbol ha tenido esa gran virtud de que es capaz de reunir en comprensión a distintas generaciones de edad. Niños, jóvenes y adultos nos beneficiamos de la misma manera- Comenta de su propia voz.

Jordana y Javiera bailando cueca, 2014.    Jordana en clases, Instituto Comercial de Puerto Montt 2019.    Jordana junto a su familia, Iquique 2019.

En el presente juega por su equipo José Miguel Carrera en la categoría adulta de damas. Cursando Primero Medio en el internado Instituto Comercial de Puerto Montt, debe viajar todos los fines de semana para asistir a los partidos y pasar el tiempo libre en el hogar de su familia. Familia que, por cierto, ha facilitado el tránsito de su talento al compartir el mismo sentimiento de compromiso con esta disciplina. Todos sus miembros han jugado o juegan vistiendo la camiseta de este club local, lo que ha permitido que logren una relación de pleno entendimiento unos con otros.

Son movilizados por el deporte. Es una válvula de distracción y  sano esparcimiento.

-Es una niña que sabe perfectamente lo que quiere. –Señala su tía Iris- Ha aprendido a respetarse y hacerse respetar. Se ha transformado en una persona mucho más expresiva y social. Hemos intentado inculcarle los mejores valores, mi hija Javiera la incentiva a diario para continuar abriendo puertas y el deporte, por supuesto, ha cumplido un rol preponderante en todo su crecimiento.

Sin decidir todavía a los que se quiere dedicar en el futuro, se concentra más bien en el hoy. Afianzando bajo los vestigios iniciales de la adolescencia el vínculo de amor con su hermana Javiera y el resto del clan, expandiendo su amistad hacia novedosas fronteras, aumentando su esfuerzo y dedicación en los estudios, fortaleciendo su mente, acelerando su espíritu de superación y, por supuesto, manteniendo siempre la vista sobre el balón.