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Juegos de Vida: “Mil quinientos metros planos”

HOLA

Imagen Noticia Margarita entrenando 2019.

Suena la pistola de la carrera por la prueba de 1.500 metros planos, en los Juegos Parapanamericanos de Toronto 2015, la chilena Margarita Faúndez Orellana arranca desde las últimas posiciones…

A los nueve meses de edad le habían diagnosticado estrabismo, condición agravada a sus cuatro años, cuando los doctores ya hablaban de retimitis pigmentosa, un cuadro que hoy le permite tener menos de un 1% de visión ocular. Solamente alcanza a percibir luces y sombras.

-Una de las cosas que más me llama la atención de mi hija, es su inteligencia- Aseguró su madre, Fresia Orellana.

Estudiando en diferentes establecimiento educacionales desde su infancia hasta la adolescencia, Margarita alistó su carrera hacia la independencia y la felicidad entre las calles de una ciudad antagónica, diseñada para obstaculizar su recorrido. El sólo hecho de caminar por la casa representaba una gran dificultad.

…Su guía, Rodrigo Mellado, la acompaña en el duro trote por los primeros metros de la pista. Toronto carga un significado gigante, conoce la presión de su gladiadora, por eso le describe el paisaje que los rodea, la forma de las nubes y el color del cielo, relaja sus músculos y su mente. Esa mente que suele divagar entre millones de imágenes y sentimientos, que especula y evoca…

Siendo la única mujer entre cuatro hermanos, hasta su etapa adulta siempre intentó eximirse de las clases de Educación Física, pues no existían los métodos ni el escenario propicio para ser inculcada al respecto o sentir atracción por el tema. Recuerda con nostalgia que anhelaba aprender idiomas para ser intérprete y logró ingresar a la Universidad Católica, una vez culminada su Enseñanza Media, para estudiar Letras Inglesas; sin embargo, tampoco los recintos del Campus presentaban las herramientas para permitir su paso libremente. Entonces comenzó a aprender masoterapia en la Escuela Helen Keller, carrera técnica de tres años, y luego se dedicó a este oficio, ocupándolo como un gustoso medio de generar sus propios recursos.

Margarita en Juegos Parapanamericanos Toronto 2015.    Margarita en Mundial de Qatar 2015.    Margarita en Juegos Paralímpicos Río 2016.

Al mismo tiempo Margarita, cumplida recién su mayoría de edad, tomaba la decisión de enfrentarse por completo al mundo exterior. Devolviéndose sola desde la casa de sus amigos y parejas, descubriendo las utilidades de su bastón y, en una hazaña más avanzada, recurriendo al transporte público para trasladarse en su diario vivir.

…Al alcanzar la última curva, Margarita aparece en tercer lugar. Es momento de arremeter con más ganas. Acelera la velocidad hasta quedar únicamente tras escasos metros de la competidora venezolana, cuyo guía comenta en voz alta y con el aliento agitado: “Mírala, si es mala ¡se va a morir! ¡se va a morir! ¡Va súper mal!”. Pero Margarita, junto a Rodrigo, estaba muy lejos de darle en el gusto…

Con veinte años de edad, su pareja de entonces, Alejandro Arellano, la incentivó insistentemente para acercarla a la práctica del deporte, específicamente el atletismo, ya que él, con una condición similar de baja visibilidad, corría habitualmente en el Estadio Nacional.

Acabó convenciéndola, Margarita fue flechada por el deporte, una vez que comenzó sus entrenamientos, al darse cuenta de las destrezas que su cuerpo era capaz de realizar. Este conocimiento sorpresivo despertó su interés en continuar descubriendo más capacidades y mejorar su rendimiento personal. La pista, según relata con su propia voz, era una alegoría de la vida misma. En ella circula tanto la alegría como la tristeza, la confianza como el miedo. Y toda la fuerza que pudiera adquirir, repercutía hacia el resto de sus quehaceres.

Cumpleaños número cinco de Margarita.    Margarita junto a sus padres Manuel y Fresia, y su hermano mayor Pablo.

Paulatinamente transformó su pasatiempo en una ocupación profesional de alto rendimiento. Es de esta forma que llega a clasificar para los Juegos Parapanamericanos de Guadalajara 2011, su inolvidable debut internacional, donde representó a Chile en 400 metros planos, quedando novena al final del certamen. Esta desilusión, junto a la impotencia posterior de no haber sido seleccionada para los Juegos Paralímpicos de Londres 2012, siendo su justa marca invalidada por un mero mal entendido administrativo, Margarita atravesó la peor crisis de su carrera al cuestionarse si abandonar este sueño o no. Reflexionó durante algunas semanas, entre silencio y lágrimas, hasta definitivamente obligarse a recobrar la pasión y volver a entrenar.

…La recta final es para ella. La competidora venezolana y los gritos de su guía muy atrás quedan, ya no se escuchan. Ahora, en primer lugar, mantiene simplemente el trote, directo, emotivo, convencido y valiente hacia la meta donde el público canadiense la espera para su merecida ovación…

Casi iniciando el último trimestre del año 2013, Margarita encontró la ayuda de la Fundación Ganamos Todos, quien le brindó patrocinio para alcanzar mejores marcas y permitir su participación en citas del mejor nivel.

Mrgarita en matrimonio de su hermano mayor Pablo.

En los Juegos Parasudamericanos de Santiago 2014 recibió por fin una enorme recompensa a todo el esfuerzo puesto en marcha, obteniendo medalla de oro en la categoría de 800 metros planos. Logro que superó absolutamente sus expectativas y que, a la vez, inyectó nuevas dosis de curiosidad por saber hasta qué punto era posible evolucionar. No satisfecha con esta victoria, se preparó intensamente para los Juegos Parapanamericanos de Toronto 2015 en tres categorías diferentes: 400, 800 y 1.500 metros planos, siendo esta última prueba su indiscutible especialidad.

…Cruza la meta extasiada, cae al suelo. A los pocos minutos pregunta desesperadamente a su guía Rodrigo si lo que se anuncia es efectivamente realidad. Que habían llegado en primer lugar. Información que es confirmada, además, con un record de tiempo de 4,55.  Era todo lo que necesitaba saber. Con semejante distinción dorada al pecho, sin vaticinar que irrumpirían más adelante otros proyectos, sin imaginar aún que obtendría un tercer lugar en el mundial de Qatar 2015, que participaría de los Juegos Paralímpicos de Río 2016, ni que propiciaría, nuevamente con el respaldo de la Fundación Ganamos Todos, otra chance más para clasificar a un Parapanamericano, esta vez en Lima 2019. Ignorando que estrecharía el vínculo con su madre día a día, o que se volvería a enamorar, Margarita, con su ardua labor de conducir el resto de sus cuatro sentidos hacia la excelencia de agudización, reconociendo cada centímetro de cada peldaño y declarando con su bracero de amor la conquista de la preciada independencia, sólo se limita a celebrar. No puede creer el tamaño de su victoria. Festeja la medalla, sus raíces. La cumbre más alta en el pódium de Toronto, rodeada de palpable belleza. Con el alma en la boca y un confortable nudo en la garganta, levantando los brazos en señal de agradecimiento, festeja poder ver las cosas mejor que nunca.


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