Juegos de Vida: “Sangre Sureña”

Las rutas de sur refulgen de un café y verde intenso, la brisa campestre y los silencios cósmicos serpentean los pequeños pueblos que componen su esplendorosa geografía, los animales se acomodan a sus habitantes y viceversa. La Naturaleza se vuelve una con el hombre.

Uno de sus grandes exponentes, Fabián Ayancán Álvarez, cursó toda su enseñanza básica en la Escuela Rural de Chayahué, localidad de Punta Auco, Región de Los Lagos, cuando el establecimiento tenía apenas seis salas de clases. Hoy, con un alumnado de ciento veinticinco integrantes más sus profesores, con un equipamiento de primer nivel en sus aulas y un amplio gimnasio para albergar los recreos, se ha convertido en un importante escenario para el desarrollo de nuestro programa Jugamos Todos, impulsado entre nuestra entidad y Salmonera Aqua Chile, desde el año 2017 hasta la fecha.

Fabián junto a su familia, Isla Huapi Abtao 2018.    Fabián junto a su hermana Isabel representando a su comunidad indígena en Calbuco, 2017.    Fabián junto a sus sobrinos animando fiesta sureña, 2018.

Fabián es el monitor de estas actividades deportivas. Conocido por toda la comunidad escolar y, además, teniendo dentro de la escuela  a su hijastra Valentina y el menor de sus hijos Vicente, el propio director, Octavio Ojeda, le solicitó hacerse cargo del programa, sobre todo teniendo en cuenta el gran acercamiento de este apoderado con el mundo del deporte.

Siendo el menor de seis hermanos, comenzó a jugar fútbol desde niño, acercándose  de forma oficial a esta disciplina a los catorce años de edad, cuando se hizo parte del club deportivo de su círculo vecinal, Naval de Chayahué, y por el cual ha participado en distintos campeonatos locales. Sus hermanos mayores ya habían tenido que trabajar de forma precoz para ayudar a su madre, María Álvarez, con los quehaceres de la casa, debido a que el padre, Juan Ayancán, falleció cuando Fabián sólo tenía cinco años. Por la misma razón debió abandonar su enseñanza media a la edad de quince para realizar las mismas funciones familiares.

Desde entonces Fabián incursionó diferentes oficios, siendo el primero de ellos pescador. Aprendió soldadura y también se desempeñó como auxiliar de buses y chofer de transporte público rural. Pero, sin duda, una de sus vetas favoritas, y que lo ha inspirado durante toda su vida, ha sido la música, habilidad que especializó con los instrumentos del teclado, el acordeón, la guitarra y la batería y que ocupa, junto a su voz ventajosa, para animar múltiples celebraciones de bautizos, matrimonios y eventos festivos de la zona.

El año pasado llevó a cabo, de forma gratuita, una serie de talleres de fútbol para niños y niñas. Anteriormente, patrocinado por el Instituto Nacional del Deporte, había liderado entrenamientos del legendario juego de La Chueca para su comunidad indígena, con el afán de restablecer las valiosas costumbres de los pueblos originarios.

Fabián en exhibición Palín Chueca, Estadio de Calbuco 2018.    Fabián con sus niños aficionados al fútbol, Estadio Maullín 2018.    Fabián en recreo de Escuela Rural de Chayahué, programa Jugamos Todos 2018.

En el calor de su hogar, donde habitan también su esposa Ruth Guerrero y los retoños de ambos, el deporte emerge como un bracero de incalculable poder.  Sus hijos mayores, Enzo y Maximiliano, nacidos de sus matrimonios antecesores, se criaron igualmente bajo la asidua práctica del balompié pues, sin duda, es éste uno de los pasatiempos más popularizados por aquellos rincones de agua y vegetación.

Valentina, quien forma parte del reciente núcleo familiar de Fabián, asegura:

-Me ayuda mucho con las tareas, también me enseñó a jugar a la pelota y a sociabilizar con mis compañeros. Para mí es una persona con la que he sentido un fuerte respaldo.-Finaliza.

Formado por el sacrificio, el rigor y la irremplazable experiencia desde temprana edad, y sin haber obtenido grado académico alguno, Fabián, referente sólido ligado estoicamente a su gente y su tierra, se considera una persona afortunada. Feliz asiste diariamente a la pintoresca escuela para dirigir las actividades del tenis-fútbol, el básquetbol y el vóleibol, propiciando un ambiente mucho más cercano entre los alumnos que han aprendido a cuidarse y ayudarse unos con otros. Respira el aire despejado de toda contaminación, absorbe el goce de una tranquilidad humana cautivadora, se remite al regalo del presente para imaginar el resto de sus días recorriendo los recuadros paradisíacos con sus manos repletas de conocimientos completamente dispuestos a ser transmitidos a los generosos mentores y las generaciones venideras que, como la copia perfecta de los caballos de sus llanuras, se acercan hasta su encuentro a toda velocidad.

Una mezcla maestra de tradición y creatividad. El alma de un arquitecto de su propio destino que, al voleo del humilde anonimato, reivindica la hermosa cultura de nuestro continente.