Juegos de Vida: “Un partido a lo Grande”

Los United World Games de Austria 2019 no sólo recibirán a las bicampeonas de vóleibol de Colina. En esta nueva versión se sumará, además, una delegación de fútbol en la categoría Sub 12 varones, cuya gran final del clasificatorio se disputó el pasado viernes 10 de mayo en el Estadio Bicenteario La Granja de Curicó, gracias a un satisfactorio cometido entre la Municipalidad y el DAEM de Curicó y la Fundación Ganamos Todos.

La cita fijada para el ocaso, con la guardia permanente del Cerro Condell, erguido a espaldas del coliseo que albergaba una multitud de niños y familiares, fue tan deslumbrante como el relato de Ernesto Díaz Correa, oriundo curicano que acompañó con su reconocido y atractivo eco futbolero cada jugada del partido.

Balón disputado entre Colegio Alessandri y Escuela España, final Estadio Bicentenario de La Granja, Curicó 2019.

Mientras los gritos del público y el rítmico tambor de su aliento no cesaban de manifestarse en las butacas, la Escuela España y el Colegio Alessandri terminaron el encuentro empatados sin goles. De esta manera, jugadores e hinchadas de ambos equipos apretaron los dientes para dar paso a una inesperada tanda de penales.

Nos invadió la expectación y no quisimos ser testigos del desenlace estando algo lejos. Bajamos a la cancha e ingresamos para poder capturar sus miradas, sus voces, la pulsación inocente de la ilusión de un sueño infantil a las puertas de despertar, caminando hacia el encuentro del balón que en cosa de segundos terminaría de sellar el destino, y frente a él, un vigilante con guantes que esperaba todo lo contrario y que haría todo lo posible por impedirlo.

Multitudinario público en final de fútbol sub 12, Estadio Bicentenario de la Granja 2019

Gol en el primer turno, correspondiente al Colegio Alessandri, El portero de la escuela España no puede alcanzar una trayectoria al ángulo de su derecha.

Al turno de la España, el 2 acomoda en tres oportunidades el balón sobre el punto penal, se aleja dubitativo y el disparo se eleva sobre el travesaño.

Mientras la hinchada del Alessandri todavía celebra el error del jugador rival, el portero de la España ataja sin mayores problemas un tímido lanzamiento al centro del arco. La celebración, entonces, se traspasa a la hinchada roja.

La hinchada roja también acompaña con su entusiasmo al 7 de su equipo, que a ritmo rápido y seguro marca el primer tanto para su Escuela. La celebración continúa.

Avanza el 14 del Colegio Alessandri, su camiseta blanca es ondeada por un helado viento sureño que encuadra una escena cinematográfica mientras el público corea su nombre. No queda más que hundir el balón en la red.

Del mismo modo, casi en una copia perfecta, el 14 del equipo España acierta su turno con un disparo elevado que alcanza a palmear el portero rival.

El 11 del equipo Alessandri tampoco erra. Convierte el tercer gol para los blancos con un remate certero al ángulo superior izquierdo.

Para el siguiente turno, por la Escuela España se perfila el número 8. Patea el balón y éste se estrella contra las canillas del arquero. La hinchada del Alessandri enloquece y el jugador permanece unos segundos de rodillas ante la tristeza.

En el quinto penal la responsabilidad cae sobre el 9 de los blancos, que luce un rostro moderado, hasta alegre en una apreciación desde cerca. El futuro se monta sobre su botín que golpea el balón fuerte y centrado, hasta traspasar la valla contraria y quedarse en la red. El portero rival cae y todos los miembros del Colegio Alessandri corren enfervorizados hacia la tribuna.

Equipo sub 12 de fútbol Escuela España.    Equipo Colegio Alessandri, campeones clasificatorio rumbo a United Wrold Games 2019, Curicó.

Al percatarnos de que todos los ojos se volcaron, evidentemente y con todo merecimiento, hacia los campeones, quienes viajarán representando a Chile el próximo 15 de Junio por latitudes europeas, nosotros nos acercamos a los vencidos, varios de ellos desconsolados. El entrenador los animó en un notorio esfuerzo dentro de su propia emoción, se hincaba en el suelo para hablarles al oído. Respetamos aquellos instantes a solas con sus muchachos, envolviéndonos con la delicada sensibilidad del ambiente y empatizando con la digna derrota de las camisetas rojas. Al cabo de una pausa, cuando el entrenador pasa por nuestro lado, no nos resistimos en consultarle qué palabras le había brindado a los niños.

-Que la vida aquí no se termina.- Contestó- Seguiremos trabajando y saldremos adelante.