Por la dirección Correcta

Nacido en Chañaral y criado en Antofagasta desde los tres años de edad, Marcelo Caña desarrolló una vida deportiva enfocada en tres disciplinas diferentes: el fútbol, el vóleibol y el básquetbol. Por éste último jugó en las categorías infantil, intermedia y juvenil en el Club Velocidad, perteneciente a la Federación de Básquetbol de Antofagasta, hasta el final de su Enseñanza Media.

Decide estudiar Pedagogía en Educación Física en la Universidad de Tarapacá, Arica. En esta etapa dedica su vocación por la actividad física al mundo del fútbol, siendo parte del seleccionado de su universidad y representándola en distintos certámenes regionales y nacionales como capitán del equipo.

        

Tras su regreso a la ciudad de Antofagasta, cumple su sueño de estudiar Kinesiología en la Universidad de Antofagasta, al mismo tiempo que comienza a desempeñarse como profesor de Educación Física en el Colegio Santa Sara.

Con ambas carreras terminadas, conduce su vida profesional hacia nuevas experiencias. Encargado de una academia de fútbol en el Colegio San Bosco, obtiene algunas horas también como profesor y, finalmente, se convierte en inspector general de dicho establecimiento.

A partir del año 2013, se traslada a la Corporación Municipal de Antofagasta para desempañarse como asistente técnico y pedagógico.

A fines del 2016 se abren concursos públicos de postulaciones para directores municipales, donde Marcelo obtiene este cargo en la Escuela República de Ecuador, rol que viene ejerciendo desde el 2017 hasta la fecha.

        

Sus objetivos principales los tuvo claros desde el principio: proporcionar las mismas condiciones y derechos para niños de escuelas públicas que los de colegios particulares y, además, potenciar fuertemente una intervención deportiva dentro de la comunidad escolar. Trabajo que ha logrado hacer realidad mediante talleres de motricidad en los cursos más pequeños, en conjunto con el IND, y el programa Jugamos Todos para los cursos más grandes, impulsados en conjunto con Minera Escondida y nuestra entidad.

Es un director cercano, comparte con sus alumnos durante los recreos, conversa con ellos, los observa. Los recibe en la entrada para saludarlos al inicio de cada jornada y para despedirlos culminando cada una de ellas.

Espera seguir su camino de mejoramiento educacional y recreativo por el norte, donde vive actualmente junto a su pareja María Rojas y donde sus dos hijos, Alexander y Marcelo, le siguen entregando múltiples alegrías. El mayor, de 30 años, como Ingeniero Civil, y el menor, de 14, cursando Octavo Básico y mostrando grandes habilidades en el fútbol.